10 de Agosto Día Nacional del Minero

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Nuestro país destaca por tener una gran riqueza y variedad de minerales a lo largo de su territorio, de hecho la minería es la principal actividad económica de Chile. Actualmente representa casi el 60% del total de las exportaciones del país. En este sentido, el futuro económico de Chile es prometedor, ya que concentra el 40% de las reservas mundiales de cobre y de litio. Sin embargo, la minería no es una labor fácil de realizar. Testigos de ello son los mineros, protagonistas de esta gran actividad económica a lo largo de nuestra Historia. 

Pero, ¿desde cuándo existen mineros en nuestro territorio nacional? Sin lugar a dudas, la actividad minera en Chile es anterior a la llegada de los españoles. Existen bastantes pruebas de que los primeros habitantes del norte de nuestro país, desarrollaron la extracción de minerales. Una de estas pruebas, son las múltiples herramientas mineras de origen indígena que han sido encontradas en los sitios mineros de Chuquicamata, El Abra, Radomiro Tomic y Collahuasi. Sin embargo, la prueba más significativa es el hallazgo de un cuerpo momificado por la acción del cobre. La llamada Momia de Chuquicamata o El Hombre de Cobre.

Durante la primavera de 1899, el ingeniero francés Mauricio Pidot, arrendatario de la mina “La Descubridora” (parte del actual sitio minero de Chuquicamata), dirigía trabajos de excavación en el lugar. Repentinamente ocurrió un desmoronamiento de tierra que dejó al descubierto el cuerpo momificado de un hombre recostado, junto a algunas herramientas indígenas utilizadas en trabajos mineros. La momia presentaba una característica particular, estaba recubierta por una capa verde de cobre, mineral que junto a las características climáticas de la zona norte, permitió que el cuerpo se conservara en excelentes condiciones.

Ya que se trata de una momia del año 500 d.c. aproximadamente, representa uno de los primeros casos de muerte a causa de un accidente minero, pues se cree que este hombre murió por asfixia luego de que un derrumbe lo dejó atrapado. Lamentablemente, en la actualidad el Hombre de Cobre no está en Chile, sino que se encuentra en el Museo de Historia Natural de Nueva York.

El hallazgo del Hombre de Cobre, nos muestra que el trabajo de los mineros siempre ha estado acompañado de riesgos y dificultades.

Hasta pasada la segunda mitad del siglo XIX la capacidad física de los mineros constituyó la fuerza motriz de la minería en nuestro país. Las labores más conocidas eran las de los “barreteros”, quienes debían golpear la roca con un martillo de aproximadamente 10 kg. De la misma forma, los “apires” debían trasladar el mineral a la superficie, subiendo cerca de 200 metros con una carga que podía llegar a los 75 kg. Con el avance de los años y de la tecnología, los mineros sumaron a sus tareas la manipulación de explosivos y maquinaria pesada. Así mismo, por los trabajos que deben desarrollar al interior de la tierra, los mineros constantemente han estado expuestos a elementos nocivos, como el arsénico y el gas grisú, altamente explosivo.

Todos estos elementos le agregaron peligro y dificultad a la labor del minero, quienes muchas veces arriesgaban su vida y su salud en los frecuentes accidentes laborales, o afectados por enfermedades como la silicosis, tuberculosis, cáncer al pulmón, entre otras. Lamentablemente, la protección laboral y social de los mineros y de sus familias, no siempre fue una realidad en Chile. Es avanzado el siglo XX cuando los mineros pudieron acceder a diversas políticas de protección social y laboral.

Por otra parte, una característica representativa de los mineros en nuestro país, es que fueron parte de movimientos migratorios desde el centro y sur de Chile. Grupos de personas que viajaban con el sueño de encontrar una mina para explotar, o simplemente en busca de mejores expectativas laborales. De hecho, se estima que entre los años 1835 y 1865 la población en Atacama prácticamente se duplicó debido a este fenómeno. Los trabajadores se instalaron a vivir en campamentos mineros junto a sus familias. Incluso algunas ciudades cercanas a antiguos (y actuales) centros mineros, tienen su origen en estos campamentos. Es el caso de la ciudad de Copiapó con respecto al mineral de plata de Chañarcillo. En este medio fue frecuente que se generaran relaciones sociales de solidaridad y mutua ayuda, pues se compartía una misma realidad de incertidumbre y carencia de elementos básicos. Un proceso similar es el observado en las minas de extracción de carbón en la zona de Lota y lo que se vivió en la pampa nortina del Salitre a fines del siglo XIX, donde la migración a las oficinas salitreras nutrió de la vital mano de obra para la extracción y procesamiento de este mineral.

Estas medidas de protección están relacionadas con lo significativa que resulta ser la labor minera para un país como Chile, cuyos mayores ingresos provienen de este sector. Y por supuesto, son un reconocimiento a la sacrificada labor de los mineros, situación laboral que no siempre fue considerada durante la Historia de nuestro país. Como parte de este reconocimiento a los trabajadores mineros, el año 2009 se publica la Ley N° 20.363, que establece como Día Nacional del Minero el 10 de agosto de cada año, fecha que recuerda la celebración de San Lorenzo patrono de la minería. Sin duda, una forma de retribuir a nivel nacional el importante papel que los mineros han tenido en la Historia de Chile.


 

Fuente: dibam.cl